«Maduro nos está robando»


El pasado mes de noviembre, sentados delante del televisor, vieron al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, asegurar en una entrevista para el programa ‘Salvados’ que solucionaría en un mes la deuda con los miles de pensionistas de su país que viven en el extranjero. Algunos lo creyeron. Han pasado casi siete meses más y nada ha cambiado. Ni un euro en sus cuentas. Es lo que viene ocurriendo desde enero de 2016, cuando el gobierno venezolano dejó de pagarles. «La pensión es un derecho constitucional que no se va a perder, pero no sabemos cuándo recuperaremos». Carmen Ortiz, 66 años, profesora de preescolar jubilada, es realista: «Tienen una deuda con nosotros que es impagable». Y que sigue creciendo.

Sin ingresos, la mayoría de los venezolanos residentes en el Principado subsiste básicamente gracias a sus hijos. Hijos que, en muchos de los casos, habían llegado a España años antes que sus padres, gozan en la actualidad de una buena posición laboral y han asumido «nuestras cargas». Así viven Carmen Ortiz, Neila Briceño, Lenis Villalobos o Fidel Rodríguez, miembros todos ellos de la Asociación de Pensionistas y Jubilados de Venezuela en Asturias (Asopeve), que representa tanto a emigrantes retornados como a venezolanos con residencia en España. «Uno llora, se desespera, siente impotencia… Esta situación nos ha llevado hasta a enfermar. ¿Para esto trabajamos tantos años?», se lamenta Neila Briceño, funcionaria de la Hacienda venezolana durante 23 años que, tras jubilarse (en Venezuela ellas lo hacen a los 55 años y ellos a los 60), se instaló en España en 2010. «Venía todos los años a visitar a los hijos y en una de esas me quedé». Ahora, sin ayudas sociales de ningún tipo, vive con su hija. «Ella lo paga todo porque yo no tengo nada».
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